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El cinturon negro (la primera gran prueba)

Para la mayoría de disciplinas marciales este es premio o estímulo a conseguir, se entrena duro, se presentan exámenes para conseguirlo. Pero en realidad que hay detrás de esto? Cuando comencé el camino del Budo sentí algo de frustración, ya que a mi parecer lo comencé a una edad muy avanzada, me hubiera encantado comenzar mi practica desde niño, supongo que habría aportado mucho más a mi carácter y personalidad; sin embargo, esto no estuvo tan mal, gracias a los años de práctica pude evidenciar que fui uno de los muchos afortunados que llegaron al lugar correcto en el momento exacto, seré más explícito, la Bujunkan apareció en mi país por la década de los 90´s y desde entonces somos afortunados por poder conectarnos directamente con la enseñanza de Hatsumi Sensei a través de los instructores pioneros que decidieron acreditarse y entrenar bajo la instrucción de exponentes internacionales que tenían cercanía con Japón a través de sus constantes viajes; antes de eso solo existió el “el Boom cinematográfico del Ninja”; escuelas sin acreditación influenciadas por las películas de Sho Kosugi y otros exponentes de esa época, escuelas que aún existen y siguen explotando y promocionando una imagen equivoca sobre el Ninja. Cuando se comienza la práctica no existen pretensiones, es decir, el cinturón negro no es tan importante debido a que se ve muy lejano, todo es nuevo y todo se disfruta, es una constante y satisfactoria cadena de entrenamientos en los que todo es de gratificantes sorpresas e interés, “la mente y la humildad del principiante”. Al igual que el proceso de un bebe aprendes a controlar tu cuerpo, ya eres capaz de gatear y pasas a caminar, has tomado confianza, has recibido palabras de aliento de tu maestro y compañeros, te das cuenta que posees habilidades o destrezas que quizás otros compañeros no tienen o simplemente lograste asimilar el conocimiento de una manera más rápida. Debo aclarar que esto se ve mucho en los dojos, es completamente natural que si estas motivado, tienes el interés y dedicas tiempo a la práctica, automáticamente tu técnica mejorara considerablemente comparada con otros compañeros que no entrenan con la misma frecuencia. Con algunos meses comienzas a creer que es posible llegar a la meta y es ahí cuando se activa tu inquietud e interés en conseguir el tan afamado estimulo marcial “el cinturón negro”. Para muchas disciplinas marciales símbolo de sabiduría, excelencia, perfección, experiencia, superioridad, o simplemente una nueva oportunidad para explotarla comercialmente, quizás a muchos se les puedan ocurrir muchos más significados. Humildemente y con mucho respeto puedo decir que conseguir un cinturón negro en el sistema Bujinkan no es muy difícil, me refiero a que comparado con otros sistemas es mucho más rápido, con un entrenamiento constante de 3 o 4 años un practicante puede llegar a su graduación, por eso no es de extrañarse si encuentras graduados muy jóvenes e incluso niños. Volviendo a mi época como estudiante nivel Kyu, recuerdo algunas enseñanzas de mi primer instructor; él decía: “el paso a cinturón negro es simplemente la culminación del programa básico de entrenamiento, después de esto es que viene la verdadera prueba, te enfrentaras a muchas situaciones que medirán tu verdadera vocación”; eso se podría interpretar de muchas maneras, hasta podríamos meterle misticismo y ficción, me sonó como a los mensajes de los personajes de películas de artes marciales, pero con el tiempo pude constatar que esa lección era completamente real, el paso a Shodan (cinturón negro primer dan) es una puerta que te transporta a otro nivel de entendimiento, abre tu mente y te muestra muchas cosas que quizás antes para ti eran misteriosas o subjetivas , es como si abrieras por primera vez tus ojos, ves con claridad quienes te rodean y si estas en el lugar correcto, si esto lo puedes completar con un viaje a Japón tu nivel de “despertar” se aumentara notablemente. A esta lección yo le agregaría mi punto de vista, creo que el paso a Shodan debería asumirse como una gran oportunidad para vaciar el vaso y comenzar de cero, el permitir llenarse con nuevo conocimiento (agua limpia), pero no parar ahí, el agua debería mantenerse oxigenada, agua que corra y se mantenga en flujo constante (entrenamiento y perfeccionamiento permanente), esto sería lo ideal, sin embargo no siempre lo tomamos así y es cuando comienzan a aparecer las que según mi punto de vista y hasta ahora experiencia son los perfiles de Shodan. A continuación tratare de hacer una breve descripción de lo que he observado. El Arrogante: Considera que llego al top del camino, generalmente no tiene la madurez mental para asumir su nuevo grado pero cree que si, no es de extrañar que comience a criticar a su instructor, no comparte ni sus puntos de vista ni su linaje marcial. El centro de atención: Generalmente quiere más atención que el resto de sus Buyus, constantemente reclama a su maestro para que lo instruya y le enseñe “las técnicas secretas”, no se interesa por apoyar los procesos de sus Hokai y rechaza la practica con ellos ya que considera que para crecer necesita entrenar solo con practicantes de su nivel. Los Autosuficientes: Estos también muestran algo de arrogancia, le dan más importancia a memorizar terminología, katas y temarios completos, practican solos para interiorizar los conceptos y crecer su vanidad; cuando buscan Buyus no es para transmitir sino para encontrar Ukes que les permitan exhibirse públicamente. Desde recién graduados cuestionan y renuncian a tener un instructor guía. Eventuales: Esta categoría abandona su práctica constante por múltiples motivos, familiares, de trabajo, de estudio o pasionales, se limitan a aparecer exclusivamente en seminarios o clases puntuales, es muy común que no pertenezcan a un dojo como tal ya que tienen libertad de entrenar cuando y donde lo consideren. Los interesados: Su motivación es la de aparecer en eventos o contactar instructores certificados que puedan ayudarlos a ganar grados, si es que logran encontrar un maestro es posible que lo cambien si consideran que no los promueve según sus intereses y afán de ganar prestigio y reconocimiento. Los desinteresados: Son los más relajados, no tienen pretensiones ni quieren adquirir responsabilidades, simplemente aman la práctica y pueden mantenerse en el camino por muchos años, no les interesan los grados, generalmente son los instructores los que prácticamente tienen que empujarlos para que presente exámenes o se reten a avanzar, ven el Budo como un escape a su vida cotidiana y disfrutan bastante. Los más jóvenes: Son la población más grande, comienzan en su niñez por presión de sus padres o buscando la práctica de actividad física, son practicantes eventuales que en su mayoría tienen una vida marcial corta, ya que pierden interés por la transición de su desarrollo de niños a adolescentes , normalmente encuentran el amor o comienzan sus estudios universitarios, el comienzo de su vida laboral también es una fuerte causa para que abandonen la práctica, es una situación normal y comprensible en estos procesos. Los Gurú: Se consideran críticos especialistas, saben de todo, los puedes identificar fácilmente porque en los seminarios o la práctica del dojo están con los brazos cruzados y una mano en la barbilla mirando la práctica de los demás para aconsejar o intervenir, poco transpiran, critican instructores así como sus dojos y sus alumnos. Los instructores: De una gran cantidad de graduados son pocos los que mantienen un camino constante de práctica y refinamiento, aquellos que ponen por delante el servir y aportar con transmisión y formación de nuevas generaciones de Buyus, no todos tienen el carisma y la paciencia para recorrer este difícil pero a la vez satisfactorio camino. Es importante aclarar que un cinturón negro no es sinónimo de maestría ni garantiza calidad, son muchos los graduados pero pocos los instructores con pasión y determinación. Los Cazatalentos: Son instructores que no les gusta formar estudiantes desde un nivel básico, buscan Buyus ya graduados o cercanos a ello, su motivación va más a su propio crecimiento y ganar reconocimiento a costas de su grupo de alumnos avanzados. Los instructores perdidos: Sienten que tienen la vocación pero les cuesta tener la humildad para seguir instructores o linajes marciales, asisten a cursos pero no organizan ni consignan en papel sus experiencias, no entrenan la mente, no tienen bases de ayudas audio visuales ni literarias, es posible que no sigan a un instructor especifico y por obvias razones tampoco pertenecen a un dojo como tal; a pesar de su gran experiencia no logran adaptarse , no siguen normas ni adquieren compromisos, generalmente no prestan mucha atención a la reglamentación de sus trámites con Japón. Es posible que existan otros perfiles, seguramente con más años observare otros comportamientos propios. Lo que comparto no es con el ánimo de criticar, cada cual sabrá si se ve reflejado en su presente o en su pasado, cada cual va en la búsqueda de lo que le sirve y debe focalizarse en disfrutar en el lugar que decida y con las personas con quien se sientan cómodos. Esto es lo que yo esperaría de mis graduados: 1. No hay afán, no debes compararte con otros Buyus de tu propio dojo o de dojos externos. 2. Es importante estudiar, en la actualidad se cuenta con muchas herramientas audio visuales y escritas, las dudas hay que transmitírselas a su instructor para que lo oriente y se trabajen en los entrenamientos en el dojo, es importante también tomar sus propios apuntes, tratar de transcribir con sus propias palabras lo que ve en la práctica. 3. Los exámenes hay que prepararlos, es lo mínimo que se podría esperar de un alumno, esto demuestra interés y también te dará seguridad. 4. Es importante meditar sobre que se busca realmente al momento de pasar a Shodan, vanidad, reconocimiento, servicio?, maestría? 5. Un cinturón negro debería ser un alumno ejemplar en su dojo, el que más se esfuerza, el más puntual, el que lleva mejor su uniforme, símbolo de respeto y humildad, que se preocupa por la comodidad y el bienestar de sus Hokai, un alumno que sepa escuchar y que sepa transmitir y liderar basado en el ejemplo como primera medida, debe estar atento en las clases y velar porque los demás también lo estén; la delegación de responsabilidades vienen una vez se gana la confianza y si su vocación va orientada a transmitir debe primero aprender a seguir la instrucción; esto es muy importante, debe tener muy claro que no enseña y mucho menos dentro de la clase de su instructor. 6. Creo que el punto más importante es y lo resalto nuevamente, debe entender que su principal deber, si es que quiere adquirirlo es el de apoyar y compartir su experiencia con las nuevas generaciones. El Shodan es la primera gran prueba del camino , el solo hecho de continuar en la práctica hoy por hoy ya es un gran logro, vendrán muchas más pruebas , experiencias y desafíos, La Bujunkan se asimila a la vida misma y es un escenario perfecto para medir tu capacidad de tolerancia y humildad. Esto va dedicado a mis alumnos, espero darles un poco más de claridad sobre todos los temas relacionados, tiene un poco de perspectiva y experiencia personal, quizás demasiada sinceridad, sin embargo es posible que les sirva como referencia y guía.


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